Desmontando mitos

CABECERA-MITOS

Es momento de desmentir esas leyendas urbanas que existen acerca de la anticoncepción, que se transmiten de boca a oreja sin que se sepa quién las empezó, y que solo pueden causarte problemas.

Es cierto que existe una mayor probabilidad de embarazo en los días cercanos a la ovulación, que suele ocurrir alrededor de la mitad del ciclo, es decir aproximadamente en el día 14 después del primer día de menstruación. No obstante, no todos los ciclos son regulares y la ovulación se puede retrasar o adelantar de un ciclo a otro, e incluso se puede ovular más de una vez en un mismo ciclo. Es decir, no sabemos con certeza cuándo estamos ovulando. Por lo tanto, la fertilización y el embarazo es posible todos los días, y es necesario tomar medidas anticonceptivas todos los días del ciclo.

En cualquier relación sexual en la que haya penetración sin utilizar ningún método anticonceptivo, o en la que este falle, existe posibilidad de embarazo, sea esta relación la primera o la 100. Recuerda que desde que ovulas por primera vez (incluso aunque aún no te haya venido la regla), puedes quedarte embarazada y, por tanto, necesitas protección si tienes relaciones sexuales.

Que se use mucho no quiere decir que sea eficaz. El riesgo no es solo que tu chico no logre retirarse a tiempo, lo que requiere mucho control, sino que además, antes de la eyaculación, el hombre segrega lo que se conoce como líquido preseminal, que sirve como lubricante, y puede contener espermatozoides, por lo que es posible que te quedes embarazada. Además, tener que estar pendiente de cuando va a eyacular el chico hará que ninguno de los dos disfrutéis de manera plena del momento.

Durante los meses que dura la lactancia no suele haber regla y la fertilidad en la mujer suele disminuir, pero no desaparece totalmente. La primera ovulación tras el parto sucede con frecuencia durante la lactancia, por lo que hay posibilidad de embarazo.

Se trata de un método de emergencia que se puede utilizar, pero solo como último recurso tras una relación sexual sin protección, nunca como método anticonceptivo habitual. La píldora del día después actúa interfiriendo el proceso de anidación, por lo que evita el embarazo antes de que se haya producido, pero no actúa si el embarazo ya se ha producido.

La píldora puede utilizarse durante toda la vida fértil de la mujer, siempre que no haya contraindicaciones médicas.

Los anticonceptivos hormonales son métodos completamente reversibles, lo que quiere decir que, cuando dejas de tomarlos, recuperas tu fertilidad.

No se ha demostrado que tomar la píldora provoque cáncer. De hecho, existen estudios que demuestran que la toma de la píldora proporciona una protección frente al cáncer, en especial frente al cáncer de endometrio y de ovario, que va aumentando con los años de utilización, y permanece incluso después de 10-15 años de haber dejado el método. Además, la píldora protege frente a los quistes ováricos, previene la patología benigna de mama (mastopatía quística) y protege frente a la enfermedad inflamatoria pélvica.

Aunque hace unos años los ginecólogos nos indicaban que debíamos interrumpir el tratamiento anticonceptivo hormonal durante un tiempo (porque las píldoras tenían una concentración de hormonas hasta 10 veces superior a las actuales), con las píldoras actuales no existe razón científica para este “descanso”, ya que tienen una dosis mucho menor de hormonas que lo hacen innecesario.

El sangrado de la menstruación se debe a la descamación del endometrio, capa que recubre el útero y que prepara a este para recibir al embrión. Quizás algunas de nosotras asociamos esta descamación a un proceso de limpieza, pero simplemente es un proceso natural para que el útero vuelva al punto inicial donde se genere nuevo endometrio para el siguiente ciclo menstrual.

Uno de los mecanismos de los anticonceptivos hormonales consiste en reducir o eliminar el crecimiento del endometrio. Como consecuencia, el sangrado será menor o incluso puede desaparecer. Esto puede ser una ventaja ya que reduce las molestias que supone tener la regla. Tener menstruaciones más cortas y menos abundantes puede mejorar tu calidad de vida.

La mujer actual tiene más menstruaciones que nuestras antepasadas por varias razones muy sencillas:

Antes las mujeres tenían sus primer periodo mucho más tarde, a los 16 años de media, además, se tenían más hijos y más temprano, y la lactancia duraba mucho más tiempo. Debes de saber que durante la lactancia la menstruación se suprime.

Todo esto significa que hoy las mujeres tienen muchos más ciclos menstruales que antes, se estima que nuestras antepasadas tenían alrededor de 3 veces menos periodos que nosotras. Por tanto, si existiese un método anticonceptivo que espaciase las reglas no debemos interpretarlo como algo artificial sino como una ventaja que puede aumentar nuestra calidad de vida.

Sabías que…

A lo largo de la evolución las mujeres hemos ido teniendo un número mayor de ciclos menstruales. En este sentido, en términos evolutivos, hasta hace poco, los periodos mensuales durante décadas enteras eran un hecho poco común.

La píldora anticonceptiva se diseñó entre las décadas de los 50 y 60 . Debido a las presiones sociales y culturales que había en estas décadas en torno a la anticoncepción, existía un riesgo real de que las mujeres rechazaran la píldora si no se provocaban sangrados mensuales, ya que esto era lo “natural”. Por ello, su diseño incluyó las píldoras placebo, es decir, píldoras que provocan el sangrado por la retirada de hormonas. Por tanto, este diseño con un intervalo libre de hormonas, se desarrolló para simular los ciclos menstruales mensuales de las mujeres por presiones sociales, más que por consideraciones biológicas, ya que,  como sabemos, cuando estamos tomando la píldora, no se produce la ovulación, por tanto, el sangrado que se provoca no es real, y no supone ninguna ventaja médica.

Sabías que…

En la actualidad, las mujeres tenemos a nuestro alcance métodos anticonceptivos que nos brindan la oportunidad de reducir los sangrados no necesarios, y las molestias que nos ocasionan.

El uso de anticonceptivos orales reduce el riesgo de futuros problemas, como osteoporosis, cáncer de ovarios o endometrio o enfermedad inflamatoria pélvica. Además, el uso de anticonceptivos orales a largo plazo, en mujeres que padecen endometriosis, puede preservar la fertilidad, ya que reduce y retrasa la incidencia de la misma (la enfermedad).

Por otro lado, el no tener la regla todos los meses, nos ayuda a reducir las molestias que puede ocasionarnos la menstruación. Hay estudios que han demostrado que los síntomas asociados a la regla, como los dolores de cabeza o el dolor menstrual, pueden mejorarse con las píldoras que reducen el número de reglas al año.

Tener menos periodos cuando estás tomando la píldora no retrasa ni afecta a tu futura fertilidad.

No tener la regla cuando tomas un anticonceptivo oral hormonal puede ser normal, ya que el anticonceptivo hormonal reduce la capa del endometrio que se desprende cuando tenemos la menstruación, y en algunas mujeres esa reducción puede ser mayor y no producirse sangrado. Si no has olvidado ninguna píldora ni has tenido problemas como vómitos o diarrea 4 horas después de tomar alguna de las píldoras puedes estar tranquila, la eficacia anticonceptiva no se reduce.